đđđđđđ đđđđ - Complementarismo, igualitarismo y teologĂa reformada: Una historia de exclusiĂłn ministerial de la mujer.
Pensamiento Pentecostal Arminiano - En podcast av Pensamiento Pentecostal Arminiano
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La historia de la Reforma estĂĄ dominada por personajes como MartĂn Lutero (1483-1546), Juan Calvino (1509-1564), Philipp Melanchton (1497-1560), Ulrico Zwinglio (1484-1531), Guillaume Farel (1489-1565) y John Knox (1514-1572), entre otros. Estos, âlos hombres de la Reformaâ suelen llevarse el crĂ©dito por impulsar el movimiento polĂtico, religioso y social conocido como la Reforma Protestante. La labor de las mujeres, por otro lado, ha sido ignorada e incluso denigrada por los âPadres del Protestantismoâ. Aunque este error ha sido corregido en parte por muchas iglesias protestantes histĂłricas (las cuales hoy permiten incluso la ordenaciĂłn de mujeres al pleno ministerio), el naciente movimiento neo-reformado busca regresar a toda costa a esa Ă©poca de exclusiĂłn femenina del ministerio cristiano. Bajo la fachada de un âcomplementarismo bĂblicoâ y una âmasculinidad y femineidad bĂblicasâ, nuestras amadas hermanas estĂĄn siendo confinadas nuevamente a los viejos roles tradicionales de ama de casa, niñera y mera asistente de sus maridos. Junto con ellas, sus dones y talentos son enterrados, ya que el ministerio (particularmente el pastoral y de enseñanza) estĂĄ vetado para ellas. Tan nociva influencia estĂĄ llegando incluso a cĂrculos pentecostales donde, tradicionalmente, el ministerio femenino fue visto con buenos ojos. Los historiadores han observado que en el inicio de la mayorĂa de los avivamientos, cuando hay mucho fervor espiritual y se espera el regreso del Señor en cualquier momento, a menudo la gente estĂĄ dispuesta a aceptar a mujeres ministras, dinĂĄmicas y pioneras. Con el tiempo, sin embargo, cuando las iglesias jĂłvenes avanzan hacia una forma mĂĄs estructurada de ministerio y las preocupaciones institucionales pasan a primer plano, las personas no estĂĄn tan dispuestas a aceptar el liderazgo espiritual de las mujeres, y los que se encuentran en el liderazgo eclesial tienden a ser, en su mayorĂa, hombres. La experiencia pentecostal no ha sido la excepciĂłn. Entre los primeros pentecostales encontramos a ministras distinguidas tales como MarĂa B. Woodworth-Etter, Aimee Semple McPherson, Alice Reynolds Flower, Anna Ziese, y Marie Burgess Brown. Sin embargo, aunque las mujeres tuvieron gran libertad para ministrar en los primeros dĂas de la denominaciĂłn, la proporciĂłn de mujeres en el ministerio disminuyĂł radicalmente a partir de la dĂ©cada de 1920. En los Ășltimos tiempos, sin embargo, la tendencia señala que la cantidad de mujeres con credenciales ministeriales va en aumento. Esto no deberĂa extrañarnos ya que, a lo largo de su historia, los pentecostales de alrededor del mundo han luchado por aplicar la verdad bĂblica a sus amplios y diversos contextos culturales. ÂżQuĂ© dice la Biblia acerca del liderazgo femenino en la iglesia? ÂżPuede una mujer ser pastora, maestra o misionera? ÂżPor quĂ© los pentecostales difieren de la mayorĂa de reformados en este aspecto? Te invitamos a descubrirlo en el Taller VI del đșđđđđđđđđ đœđđđđđđ âđŒđđ đčđđđđđđđđ đ·đđđđđđđđđđ đ đđ đ»đđđđđđÌđ đčđđđđđđđ đâ. TALLERISTA | Pra. y misionera Marcela Castro (Chile)
